Como quien oye llover

Juan Carlos Márquez

Pulso de nuevo el timbre del portero automático con la barra de pan bajo el brazo, pero Meritxell no me responde ni me abre. Estoy a punto de aparcar un momento mi insistencia, cuando escucho un sonido extraño, que lo mismo pudiera ser un llanto entrecortado que proceder de una emisora de radio mal sintonizada. […]