Haz por dormir

Olga Merino

Extraño tus ojillos cargados de malicia. Añoro quedarme encamada contigo hasta el mediodía, hasta que la luz dura irrumpa en el cuarto, en nuestra cama furtiva, y nos dibuje jeroglíficos egipcios en las pantorrillas. Echo de menos bajar en tromba las escaleras del hotelito que reservamos cuando voy a verte, los dos, como los niños […]